Extraña fidelidad

El cliente llamó de nuevo al taller de Olivetti, la máquina seguía sin funcionar. Era de una empresa importante de Barcelona. Entonces yo era jefe de equipo de microcomputarores en Taller Barcelona y ya me había puesto en antecedentes del asunto: usaban unas tarjetas magnéticas de lectura-grabación de datos, para el calculador electrónico de sobremesa …

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