Juan Emilio García Ventosa.

Juan Emilio García Ventosa, barcelonés, es ingeniero técnico industrial. Me explicaba que trabajar en nuestra empresa significó una larga etapa muy importante y muy dura a la vez.

El trabajo en primera línea es siempre muy duro y más durante tanto tiempo, Experimenta una cierta sensación de liberación cuando recuerda lo que él define como las angustias de los últimos años.

Juan Emilio al terminar sus estudios, empezó a trabajar en otra empresa. Optó por Olivetti en 1975 (el 27 de enero fue su primera jornada laboral), seguro de que aquí tendría un futuro mejor. Recuerda con cierta nostalgia aquel curso de primera formación que impartían Perdiguer, maestro de tantos y tan buenos técnicos, y Virgilio Sanz en los locales de la calle Llacuna.

Me dice que esta multinacional, a la que reconoce su carácter de gran empresa, no pudo nunca sustraerse a un gran espíritu paternalista y familiar. Me confiesa que han sido muchos los episodios gratos a lo largo de su carrera, todos ellos compartidos con sus compañeros, pero no ha querido relatarme alguno vivido en circunstancias especiales, que lo doten de una particular importancia.

Me cuenta que su gran afición es la fotografía. Recuerda con especial añoranza los tiempos de la fotografía analógica. Disfrutaba lo suyo en el laboratorio trabajando indistintamente con originales en blanco y negro o en color. Ahora ha incorporado la tecnología digital. El laboratorio ha quedado sustituido por los diversos programas de edición y retoque de imágenes, en especial del popular Photoshop. Pero la fotografía no constituye su única afición. La comparte con la informática, los viajes y los largos paseos por la montaña. Es un buen lector, especialmente de novelas históricas.

Cuando le pregunto cómo es, no duda en la respuesta. Soy introvertido y trabajador, me dice. Me gusta acabar lo que empiezo. Soy cumplidor y puntual.

Txoko Olivetti entorno de la entrevista. Juan Emilio a la izquierda.