José Jordi Seluy

Extraído del artículo «Un homenaje sencillo pero muy sentido» de nuestro compañero José Manuel Aguirre a modo de pequeña entrevista en ocasión de uno de los encuentros habituales en nuestro Txoko Olivetti de la calle Santander de Barcelona.

Josep Jordi Seluy lo conozco desde hace muchos años. Creo que las jornadas de los jueves han acabado por transferirnos de la categoría de antiguos conocidos a la de muy buenos amigos. No ha querido escribir sus recuerdos, pero ha sido muy fácil para él hacerme un resumen muy interesante de su vida. Apenas he tenido que preguntarle nada. Mientras hablaba con Juan Emilio, primero, y con Eduardo después, Jordi Seluy (le llamamos así. Nadie le llama Josep) no estaba pendiente de nosotros. Estaba ocupadísimo recogiendo el menaje utilizado en tan concurrida comida. Pero cuando le llegó su turno, me preguntó “¿Estás preparado?” Y casi, sin esperar mi respuesta, empezó a dictarme.

Empezó por decirme que se formó como persona en las Universidades Laborales. Estuvo siete años en la de Gijón, regentada por los jesuitas. Allí estudió oficialía y maestría industrial. Pasó luego un año en la Laboral de Tarragona, donde cursó la selectividad, para terminar con tres años en Córdoba – coincidió allí con Javier López Bedoya – donde completó el peritaje mecánico. Conocía la Olivetti porque tenía familiares que habían trabajado en la empresa.

Él ingresó el 1 de noviembre de 1967. También fue Trenado la persona encargada de su reclutamiento. Su instructor en el curso de primera formación fue Gallardo. Empezó estudiando las calculadoras de las series 20 y 24. Para él quedaba atrás la DVS 14. Fueron compañeros suyos de promoción Bedoya y Compostizo.

Su primer destino fue el centro de formación de la calle Llacuna, aunque su primer curso a alumnos lo dio en la calle Pamplona. Era director de la escuela entonces Juan Antonio Piña. En ese destino se mantuvo durante siete años. Recuerda que tuvo como alumno en un curso de formación de A7 a Pedro Pastó, llamado a sustituir a Lluis Bellsollell en la dirección del Stac.

Jordi se especializó en productos de la gama alta: A7 y P 600 y 602. La Programma 101 y 203 las aprendió como subproductos de las anteriores. Para ello asistió en Ivrea a cursos de segundo nivel. Mientras tanto, se nombró a Piña jefe de área y le sustituyó en la dirección del Centro José Luis Varas.

Cuando se decidió el traslado del centro de formación a Madrid, con Christian Nouvellon como director, Jordi se negó a trasladarse con él. Pasó entonces a Jefe de Equipo en Barcelona a las órdenes de Enrique Puig. Se responsabilizó de la asistencia de las máquinas contables A5, A6 y A7. Luego siguieron las BCS 2020 y 2035.

El centro de formación de Stac había vuelto a Barcelona. Lo mismo que el taller estaba ubicado en la calle Llacuna. Por aquel entonces nuestro amigo Jordi pasó por una cierta crisis profesional. No veía futuro y pensó en marcharse. Pastó le convenció para que se quedara. Le nombró Product Manager de la A7, con despacho en las oficinas de Ronda. Su misión consistió en crear un grupo de especialistas de producto, prestos a intervenir donde hiciera falta. Jordi recuerda que había unas 120 máquinas instaladas por toda España. No puede olvidar el denominado problema del “aterrizaje de las cabezas”, que rayaban todo el disco. Este grupo de especialistas estaba compuesto por tres personas: Héctor López Montalbán, Antonio Hidalgo Ruiz y Luis Tena.

Al cabo de unos cuatro años, se nombraron tres nuevos Product Managers: José Tomás Rebled, para las máquinas de gestión; Josep Jordi Seluy, para los PC’s: M20 y M24; y Javier López Bedoya, para los productos bancarios.

Cuando Claudio Montagner sustituyó a Pedro Pastó en la dirección del Stac, se inauguró – según recuerda Jordi – un período muy difícil. Le nombraron responsable del software, con una clara orientación de área de negocio.

Fue una pesadilla, me recordaba Jordi. Ni los clientes ni nuestros comerciales entendían que el SW tenía un valor que había que cobrar.

Desde la perspectiva actual, el problema de entonces hoy resulta ridículo. Se logró reconducir la situación a medias porque se facturaba el SW con el mantenimiento.

Cuando, en su momento, se crearon los Customer Service Representatives, Jordi Seluy pidió incorporarse a ellos. Eusebio Calvo, que entonces era el Jefe del taller de Barcelona, recomendó a Claudio Montagner que encomendara la gestión del SW a Marondo. En su función de carácter comercial, Jordi se sintió como pez en el agua. Consiguió importantes contratos con la Caixa, con Justicia, con el PIE (Programa informático educativo), con Alliance y Caixa de Catalunya, entre otros. Corrían los primeros años 90. Por aquel entonces, los comerciales con los que Jordi colaboró activamente eran García Roca, el llorado Valentín Maneiro, Santasusana y Safont.

Jordi recuerda con no poca tristeza la decisión tomada en su momento por Chema Gil de prescindir de todo el departamento comercial. En 1994, cuando ya no quedaba nadie en ese departamento, le propusieron que se hiciera cargo de él. Y ahí ha seguido hasta el momento de su jubilación.

Hace un balance contradictorio de su larga carrera en Olivetti. Está convencido de que no ha podido explotar al máximo algunas de sus capacidades. Sobre todo en el ámbito comercial. Es consciente de que conocía muy bien los productos y servicios de su oferta y también tenía un profundo conocimiento de los clientes que gestionaba. Entre sus mejores recuerdos están los relacionados con su primer viaje a Ivrea en 1972. Afirma que aprendió mucho en esas experiencias y también formando a los técnicos españoles que fueron sus alumnos.

Cuando le pido que se defina a sí mismo, lo hace como persona muy exigente, consigo mismo y con los demás. Dice que es un perfeccionista. Que le gustan las cosas muy bien hechas. Es muy amigo de sus amigos. Ama la vida al aire libre, el excursionismo y el senderismo. Conoce muy bien los senderos del Montseny. En su infancia y en su juventud fue muy buen jugador de fútbol, deporte que practicó hasta los 40 años. Sustituyó esta afición por la más sosegada de la pesca, actividad que practica en compañía de su buen amigo José Martínez Melé.

Txoko Olivetti entorno de la entrevista. José Jordi Seluy a la derecha.