Dinar de Nadal 2025. Barcelona

En el marco del NH Sants Barcelona de la capital catalana, el pasado 17 de diciembre, celebramos nuestro tradicional encuentro anual en la festividad navideña.

A la llamada del «Dinar de Nadal» acudimos un grupo de incondicionales olivettianos con ganas de mantener unas horas de animada tertulia en torno a una mesa regada de interesantes artículos gastronómicos típicos de la Navidad como muestra la crónica del encuentro a cargo de Antonio Ibars en la fotografía y texto de José Manuel Aguirre con sus reconocidas habilidades en ambos terrenos a los que agradecemos especialmente por sus ya acostumbradas colaboraciones.

Apertura 13:30

Vino, cerveza, refrescos y agua

Patatas Chips Aceitunas

Montadito de Jamón Ibérico

Torreznos Ibéricos

Cucharita de Ceviche de Rape

Mini Hamburguesa con Queso y Cebolla Caramelizada

Brocheta de Salmón Teriyaki con Verduras

Fideuá de Calamar y Gamba

Tronco de Merluza a la Ondarresa

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Solomillo de Ternera con atadito de Espárragos Trigueros y Bacon

Tronquito de Navidad relleno de Nata

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Lingote de Tiramisú

Vino Blanco Legaris Verdejo D.O. Rueda

Vino Tinto Cuatro Gotas Crianza D.O. Rioja

Cerveza, Refrescos, Agua y café

Copa de Cava y dulces navideños

Una vez más, próximas las Navidades, los olivettianos españoles nos dimos cita en torno a una buena mesa  para celebrarlas en un alegre ambiente de amistad y de intercambio de recuerdos y buenos deseos. En Barcelona así lo hicimos un grupo de nosotros con ese propósito el 17 de diciembre pasado en las acogedoras instalaciones del  hotel NH Sants.

Aquel día, tras los abrazos a la llegada afloraron las preguntas de rigor sobre la salud y la familia. Con la copa de bienvenida en la mano, los más nos dijimos aquello de que,  sin entrar en detalles,  vamos tirando. El ambiente, sin embargo, iba estar dominado por el sentimiento intenso de tristeza y ausencia generados por  la pérdida muy reciente de Emilio García Ventosa, un muy querido compañero por todos, muy en especial por los que compartieron con él años de trabajo en el ámbito inicial del STAC y posteriormente de Oliservice. Su viuda. Maria Àngels Fornés, quiso acompañarnos  en la comida en su voluntad de mantener viva entre nosotros  la presencia de Juan Emilio y de agradecer el cariño y la compañía que  dispensaron a Juan  Emilio sus amigos durante toda su enfermedad.

No quiso dejar de asistir a la comida nuestro compañero José Tomás Rebled, que indefectiblemente acudía siempre a ella,  desde Tudela, su residencia de los últimos años. Su carácter olivettiano y su admirable entereza le llevaron a estar entre nosotros a pesar de que hacía solo trece días que una rápida y cruel enfermedad se había llevado a su esposa , su querida Lourdes. Un motivo más para ahondar en el sentimiento de tristeza que iba a dominar el ambiente.

A pesar de todo, la comida transcurrió en agradable conversación sobre los temas típicos y tópicos de estas ocasiones.

A la hora de los brindis, me cupo el honor de iniciarlos sin más mérito por mi parte que ser el mayor de los presentes, a mis 90 años. Fui muy escueto. No tenía palabras. Invité a los asistentes  a levantar su copa congratulándome por su presencia,  con  el deseo de un año 2026 mejor que el anterior para todos, que nos vuelva a reunir en ocasión semejante a todos los presentes y en homenaje y recuerdo de todos los compañeros que ya no están con nosotros.

Habló luego José Luis Varas. Con sus palabras, el ambiente entró en un tono más  emocional que habría luego de crecer. Glosó la figura de Juan Emilio y dedicó unas sentidas palabras a su familia y a la de José Tomás Rebled.

A partir de aquí la fiesta tomó otro cariz.

Le respondió primero Maria Ángels. Nos emocionó aún más recordándonos el curso de la enfermedad de Juan Emilio. De manera precisa y serena nos contó momentos de de la misma hasta el final. Dio las gracias a todos, en especial a los que más cerca estuvieron de su marido. Fue una lección de entereza, amor y generosidad,

Tomó luego la palabra nuestro compañero Rebled. Preciso y detallista  como es él, con emoción apenas contenida, nos relató el breve y doloroso proceso  de los veinte días transcurridos desde la detección de la enfermedad hasta el fallecimiento de Lourdes, su esposa.

En respetuoso silencio, también muy conmovidos,  seguimos todos ambas intervenciones. Se abrió luego un cierto coloquio sobre temas relacionados con el final de la vida. Evidentemente el carácter de fiesta había desaparecido. Para colmo, Paco Escalante nos informó de que nuestro querido compañero  Ricard Talayero  se encontraba en la última fase de su enfermedad. De hecho, falleció a los pocos días (d.e.p.).

Esta quiere ser la modesta  crónica de aquel 17 de diciembre que nació con vocación de fiesta y que terminó con un inesperado y profundo  ambiente de tristeza.

Las  oportunas fotografías de Antonio Ibars son testimonio gráfico de los asistentes a aquella velada.

José Manuel Aguirre

Xavier Vigué, José M. Aguirre, José M. Melé, Antonio Llamusí
Jordi Calvet Montse Rodríguez Angels Fornés, Valentín G. Artola
Joan R. Gou, M. Fernanda Ferrer, Vicenc Calduch, Josep Queralt
Joan M. Sirera, José Luis Varas, Anselmo Barrera, Pablo Yagüe
Carles Puig, Antonio Pajuelo, José Royuela, José Tomás Rebled
Antonio Ibars, Fco. Escalante, Antonio Moreno, Josep Marondo