Convocatoria

En el marco del NH Sants Barcelona de la capital catalana, el pasado 17 de diciembre, celebramos nuestro tradicional encuentro anual en la festividad navideña.
A la llamada del «Dinar de Nadal» acudimos un grupo de incondicionales olivettianos con ganas de mantener unas horas de animada tertulia en torno a una mesa regada de interesantes artículos gastronómicos típicos de la Navidad como muestra la crónica del encuentro a cargo de Antonio Ibars en la fotografía y texto de José Manuel Aguirre con sus reconocidas habilidades en ambos terrenos a los que agradecemos especialmente por sus ya acostumbradas colaboraciones.

Apertura 13:30
Welcome Drink
Vino, cerveza, refrescos y agua
Patatas Chips Aceitunas
Comida 14:00
MENÚ
Aperitivo Servido en Mesa
Montadito de Jamón Ibérico
Torreznos Ibéricos
Cucharita de Ceviche de Rape
Mini Hamburguesa con Queso y Cebolla Caramelizada
Brocheta de Salmón Teriyaki con Verduras
Fideuá de Calamar y Gamba
Plato Principal
Tronco de Merluza a la Ondarresa
o
Solomillo de Ternera con atadito de Espárragos Trigueros y Bacon
Postres
Tronquito de Navidad relleno de Nata
o
Lingote de Tiramisú
Bodega
Vino Blanco Legaris Verdejo D.O. Rueda
Vino Tinto Cuatro Gotas Crianza D.O. Rioja
Cerveza, Refrescos, Agua y café
Copa de Cava y dulces navideños
La crónica del encuentro
Una vez más, próximas las Navidades, los olivettianos españoles nos dimos cita en torno a una buena mesa para celebrarlas en un alegre ambiente de amistad y de intercambio de recuerdos y buenos deseos. En Barcelona así lo hicimos un grupo de nosotros con ese propósito el 17 de diciembre pasado en las acogedoras instalaciones del hotel NH Sants.
Aquel día, tras los abrazos a la llegada afloraron las preguntas de rigor sobre la salud y la familia. Con la copa de bienvenida en la mano, los más nos dijimos aquello de que, sin entrar en detalles, vamos tirando. El ambiente, sin embargo, iba estar dominado por el sentimiento intenso de tristeza y ausencia generados por la pérdida muy reciente de Emilio García Ventosa, un muy querido compañero por todos, muy en especial por los que compartieron con él años de trabajo en el ámbito inicial del STAC y posteriormente de Oliservice. Su viuda. Maria Àngels Fornés, quiso acompañarnos en la comida en su voluntad de mantener viva entre nosotros la presencia de Juan Emilio y de agradecer el cariño y la compañía que dispensaron a Juan Emilio sus amigos durante toda su enfermedad.
No quiso dejar de asistir a la comida nuestro compañero José Tomás Rebled, que indefectiblemente acudía siempre a ella, desde Tudela, su residencia de los últimos años. Su carácter olivettiano y su admirable entereza le llevaron a estar entre nosotros a pesar de que hacía solo trece días que una rápida y cruel enfermedad se había llevado a su esposa , su querida Lourdes. Un motivo más para ahondar en el sentimiento de tristeza que iba a dominar el ambiente.
A pesar de todo, la comida transcurrió en agradable conversación sobre los temas típicos y tópicos de estas ocasiones.
A la hora de los brindis, me cupo el honor de iniciarlos sin más mérito por mi parte que ser el mayor de los presentes, a mis 90 años. Fui muy escueto. No tenía palabras. Invité a los asistentes a levantar su copa congratulándome por su presencia, con el deseo de un año 2026 mejor que el anterior para todos, que nos vuelva a reunir en ocasión semejante a todos los presentes y en homenaje y recuerdo de todos los compañeros que ya no están con nosotros.
Habló luego José Luis Varas. Con sus palabras, el ambiente entró en un tono más emocional que habría luego de crecer. Glosó la figura de Juan Emilio y dedicó unas sentidas palabras a su familia y a la de José Tomás Rebled.
A partir de aquí la fiesta tomó otro cariz.
Le respondió primero Maria Ángels. Nos emocionó aún más recordándonos el curso de la enfermedad de Juan Emilio. De manera precisa y serena nos contó momentos de de la misma hasta el final. Dio las gracias a todos, en especial a los que más cerca estuvieron de su marido. Fue una lección de entereza, amor y generosidad,
Tomó luego la palabra nuestro compañero Rebled. Preciso y detallista como es él, con emoción apenas contenida, nos relató el breve y doloroso proceso de los veinte días transcurridos desde la detección de la enfermedad hasta el fallecimiento de Lourdes, su esposa.
En respetuoso silencio, también muy conmovidos, seguimos todos ambas intervenciones. Se abrió luego un cierto coloquio sobre temas relacionados con el final de la vida. Evidentemente el carácter de fiesta había desaparecido. Para colmo, Paco Escalante nos informó de que nuestro querido compañero Ricard Talayero se encontraba en la última fase de su enfermedad. De hecho, falleció a los pocos días (d.e.p.).
Esta quiere ser la modesta crónica de aquel 17 de diciembre que nació con vocación de fiesta y que terminó con un inesperado y profundo ambiente de tristeza.
Las oportunas fotografías de Antonio Ibars son testimonio gráfico de los asistentes a aquella velada.
José Manuel Aguirre









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