
Félix Antonio Serrano Royo
Publicado en NetOli red Peña Olivettianos en septiembre 2016
Desde el derecho que creo que me asiste como español y medio catalán que soy por matrimonio, historia compartida por mi origen aragonés y por la numerosa familia que tengo en Cataluña, hijos de la emigración de los años 50 y 60 del siglo pasado, además de por haber entrado en Olivetti en Barcelona y haber trabajado allí casi dos años en varias etapas de mi vida profesional, entre otras razones, me dirijo con el mayor respeto y cariño a los Olivetianos catalanes que estáis próximos a votar en las próximas elecciones que pueden decidir la escisión de Cataluña del resto de España.
El foro Olivetianos, que tanto ha hecho por refrendar la amistad que nos une a los que hemos dedicado nuestra vida profesional a trabajar por esta querida compañía, ¿seguirá ejerciendo la labor de fraternidad que ha conseguido en las reuniones de Zaragoza, Valencia, Barcelona y Madrid a las que he asistido sin dejarme ni una, con entusiasmo, si Cataluña se escinde de España? ¿Cree alguien que se convocará una nueva como se pidió insistentemente en la última de junio en Zaragoza? La fractura que provocará la escisión nos afectará en la misma proporción que lo hará en el conjunto de la sociedad catalana y española.
¿Vale la pena, por la ambición de unos políticos y la torpeza de otros poner en riesgo la convivencia en el hasta ahora país de todos? Los agravios, reales o supuestos, que Cataluña ha recibido de España, no muy diferentes a los sufridos por otras regiones, como suele ser habitual en los estados, ¿son argumentos suficientes para plantear una solución tan radical y premiosa, según escribe Soledad Gallego-Díaz en su columna semanal en El País del pasado domingo comparando el procedimiento catalán con el de Canadá que tanto se invoca? ¿No es razonable que políticos responsables catalanes y españoles busquen y encuentren la complicidad suficiente para llegar a la fórmula que nos permita seguir conviviendo antes de desbaratar el país en el que llevamos más de 500 años juntos? La transición de la dictadura a la democracia se logró aprovechando los resquicios legales de las leyes franquistas más la voluntad de llegar a ser como el resto de los países europeos en los que nos mirábamos con envidia. Hay cosas que para resolverse requieren paciencia y finura política, no tirando por la calle de en medio.
Amigos, espero y deseo que la cordura se imponga en este trance y que nosotros, como grupo humano reducido pero activo, nos podamos seguir reuniendo mientras nos duren las fuerzas y podamos seguir mirándonos a la cara con el semblante feliz de haber resuelto un problema demasiado serio como para abordarlo con voluntad y decisión.
Un fuerte abrazo para todos.
Félix Serrano.