2. Los inicios en Hispano Olivetti.

Juan Bta. García Dolz esboza una breve imagen de la empresa en la que Eusebio iba a comenzar una larga y brillante carrera profesional.

Eusebio Calvo Segura entró a formar parte de Olivetti en 1968 tras el preceptivo proceso de selección en la Sede Central de Barcelona situada en Ronda de la Universidad 18

El 29 de octubre 1908 Camillo Olivetti fundó en Ivrea la Ing. C. Olivetti S.p.A. “primera fábrica de máquinas de escribir”. Con 20 empleados y un espacio de 500 metros, tenía una capacidad de producción de 20 unidades a la semana, siendo la primera máquina de escribir Olivetti la M1, presentada en 1911 en la Exposición Universal de Torino.

En los años sucesivos, la empresa creció rápidamente ampliando y diversificando la oferta y desarrollando la presencia comercial en Europa y en el mundo. Se lanzaron nuevos modelos de máquinas de escribir, télex, calculadoras, computadores, fotocopiadoras, impresoras, máquinas de control numérico, tratamiento de datos, entre otros equipos ofimáticos, así como muebles y equipamiento para la oficina.

Ing. Camillo Olivetti
Ing. Camillo Olivetti S.p.A
Hispano Olivetti S.A,

Camillo Olivetti fundó la primera fábrica fuera de Italia en Barcelona en el año 1929

El 4 de diciembre de 1943 muere a los 75 años de edad, Samuel David Camillo Olivetti.

Entre los años 40 y 50, la Olivetti saca al mercado algunos productos que rápidamente llegarán a ser objeto de culto. Entre ellos, la Lexicon 80 (1948) y la portátil Lettera 22 (1950) que será declarada en 1959 por el Instituto de Tecnología de Illinois en el apartado diseño, como el primero entre cien de los mejores productos de los últimos cien años. Olivetti se ha distinguidos desde sus inicios en la originalidad de la mayoría de sus proyectos y en la belleza de sus diseños.

A este proceso contribuye de manera decisiva el Ingeniero Adriano Olivetti, primer hijo varón del Ingeniero Camillo. Al terminar la carrera, su padre le aconseja iniciar su vida laboral  trabajando como un simple operario de fábrica. Tras un viaje a los Estados Unidos colabora rápidamente con su padre en la modernización de todos los procesos asumiendo posteriormente la dirección de la Empresa.

Adriano Olivetti

Particularmente importante para Olivetti fue el diseño y fabricación de la Divisuma 24, una de las “joyas de la corona” que el mercado acogió masivamente como la máquina de calcular imprescindible en el mundo financiero y de la empresa.

Casi al mismo tiempo se inicia la producción del primer Calculador electrónico ELEA9003, considerado como el primer ordenador de Olivetti. Se constituye el Consejo de Gestión ICO con objeto de establecer la distribución de recursos financieros destinados a las ayudas sociales y que permanecerá como único en Italia durante muchos años. También hay que recordar la reducción efectuada ese año del horario de trabajo de 48 a 45 horas a la semana sin disminución de salario. Olivetti compra la Underwood con 11.000 empleados. Han pasado 75 años desde que Camillo Olivetti visitó por primera vez la fábrica americana para aprender a fabricar máquinas de escribir.

Entra 1960 con un fatal acontecimiento. Adriano Olivetti muere repentinamente en un viaje en tren de Milán a Lausana. Es un momento difícil para la empresa por la deuda financiera por la compra de la Underwood y por la reciente creación de la División Electrónica que debe venderse a la General Electric.

La presidencia de Olivetti es asumida por Giuseppe Pero y otros hijos de Camillo, el Ing. Dino Olivetti y el dott. Arrigo Olivetti. De la experiencia conjunta del laboratorio mecánico de Ivrea y electrónica de Borgolombardo, sale al mercado la máquina facturadora Mercator 5000 y en 1965, la primera calculadora programable del mundo, la P101, considerada como la precursora del ordenador personal.

En 1967 se nombra  administrador delegado a Roberto Olivetti iniciándose una fase en la que los productos mecánicos ceden espacio a los electrónicos con una nueva línea de producción constituida por terminales, periféricos y sistemas de elaboración de datos.

En los 70 se constituye la Olivetti Control Numérico para la fabricación de máquinas herramientas automáticas.

Se ha iniciado una gran transformación industrial. La línea de montaje tradicional se convierte en la unidad de montaje integrado formado por grupos autónomos de trabajo con la responsabilidad completa del proceso productivo. Es una innovación que rápidamente es seguida por otras empresas.

El paso a la electrónica es urgente pero comporta grandes inversiones. Por otra parte, en los 70, fabricar una máquina electromecánica necesita casi 9 horas de trabajo mientras que su equivalente electrónica se hace en 50 minutos y además, los márgenes de la electrónica son mucho más bajos. Olivetti tiene en esos momentos casi 74.000 empleados y es necesario reconvertirlos hacia la electrónica, lo cual supone aún mayores inversiones. En el 1942  inicia la producción en Barcelona en la nueva fábrica de la Hispano Olivetti.

Por los años 60 el mercado laboral en España en el que se encuentra Eusebio formado académicamente con titulación técnica, estaba muy abierto a las nuevas posibilidades que brindaban las empresas que estaban en expansión tras salir de la autarquía y, tras un drástico Plan de Estabilización, sucesivos Planes de Desarrollo aprovechan la bonanza de la economía mundial. La prensa publicaba varias páginas de anuncios de oferta de trabajo y a manos de Eusebio bien pudo llegarle uno como el que reproducimos aquí. Bastaba una lectura rápida para atraer la atención de cualquier joven con ganas de desarrollarse profesionalmente y, además, de ganar dinero.

La oferta del anuncio describía con precisión los primeros pasos que siguió Eusebio en sus inicios. Enviar su “curriculum vitae” al apartado 1.026 de Barcelona con la referencia PI “Peritos Industriales” y realizar una prueba psicotécnica de conocimientos y habilidades. Una entrevista con el Jefe de Personal, Sr. Trenado, y finalmente con el Jefe del Servicio de Asistencia Técnica, Sr. Bellsolell.

Las buenas noticias van llegando a Eusebio a través de sendos telegramas, la manera más habitual de la época para anunciar las cosas importantes, las buenas y las otras. También por carta, el medio más formal de comunicación, pues contenía la confirmación de la admisión en la Empresa firmada por Director del Departamento de Personal.

Sin duda, la emoción de recibir misivas similares a las mostradas aquí, embargó el corazón de Eusebio en una gran alegría pues proyectaba sobre su vida la idea más perseguida en un joven que se inicia en el mundo laboral respaldado por familiares y amigos.  Era opinión ampliamente difundida que ser admitido  en Olivetti , una marca muy prestigiosa, comportaba  la suerte de entrar a trabajar en “una empresa para toda la vida.”

Eusebio había sido admitido en Olivetti con el nº de matrícula 00196-Z que se mantendría invariable durante toda su permanencia en la Empresa.

Acrónimo de “Servicio de Asistencia Técnica al Cliente”.

Inició su labor en 1942. Aquel primer año se dio un curso para especialistas, con vistas a su adaptación a la entonces novedosa cadena de montaje.

Fue en el año 1962, sin embargo, cuando la Escuela sentó las bases de su actual organización. Nos lo explica Juan Piña, Director de la Escuela. Aquellos primeros años no fueron fáciles, nos dice, la Escuela no disponía de un local estable, de manera improvisada, se dieron cursos en el 3er piso de fábrica.

Juan Piña, Director Escuela STAC con su Secretaria Mari Carmen,

Pasó ya aquella época y la Escuela dispone entonces de modernas instalaciones en un espacioso edificio anexo a Fábrica, con la que se comunica por un pasillo subterráneo. Se dan cursos para mecánicos de máquinas de escribir eléctricas y manuales, cálculo mecánico, cálculo electrónico, reprografía, máquinas contables e incluso Te 300, Programma 101 y Programa 203, también de Auditronic, tanto para la formación de especialistas mecánicos como técnicos electrónicos.

La Escuela se cuida además de la realización de programas especiales para la formación de los cuadros STAC, Especialistas Técnicos de Producto y Responsables de Taller.

La duración de los diferentes cursos, por supuesto, es distinta: desde las tres semanas que se emplean para las máquinas de escribir, hasta las diez que se requieren para los Te 300

La Escuela se cuida además de la realización de programas especiales para la formación de los cuadros STAC, Especialistas Técnicos de Producto y Responsables de Taller.

La duración de los diferentes cursos, por supuesto, es distinta: desde las tres semanas que se emplean para las máquinas de escribir, hasta las diez que se requieren para los Te 300

Escuela STAC. Calle Llacuna.

Hace 23 años, cuando me inicié en mi labor como instructor, explica ahora el Sr. Perdiguer, los cursos para máquinas de escribir duraban tres meses. Durante todo ese tiempo los cursillistas montaban y desmontaban varias máquinas.

En la actualidad, las enseñanzas (teórico-prácticas) se han podido concentrar en tres semanas. Al acabar el curso la preparación de los mecánicos puede considerarse óptima y digna de toda garantía.

El Sr. Perdiguer, con una sonrisa nostálgica, nos recuerda que durante todos sus años de instructor han preparado más de 1.500 mecánicos, sin contar a otras personas que hoy en día desempeñan importantes funciones en nuestra Organización. Y termina afirmando que la Escuela ha llegado a alcanzar un nivel tan satisfactorio que incluso los técnicos de Fábrica acuden a ella para conocer las máquinas a nivel proyecto, es decir, discutiendo hasta sus menores detalles.

Cuando Eusebio acudió a la Escuela STAC, ésta ya disponía de un amplio elenco de instructores con titulaciones académicas adecuadas, procedentes de nuevas admisiones como, Virgilio Sanz, Jordi Mestre, Josep Jordi Seluy, Florenci Torrent, Antonio Ibars, Miguel Arias, entre otros, aunque ponemos el acento en los Sres. Perdiguer y Gallardo, por sus extraordinarias trayectorias históricas procedentes de la Fábrica construida en los años 40 con antelación al Servicio Técnico, nacido como organización exclusiva de atención al cliente y que forjaron miles de alumnos en las disciplinas de los productos totalmente mecánicos de la época que afortunadamente, cubrieron el mercado nacional.

Eusebio siempre se refería a ellos con un recuerdo muy entrañable.

Aula del Centro de Formación STAC en calle Llacuna de Barcelona

Inicialmente, en Fábrica también se instruía en la Escuela de Aprendices.

Entrañable momento de tres compañeros de Eusebio en plena faena.

Enrique Puig, Pepe Sevilla y Rafael Trenado en la Escuela de Ivrea.

Florenci Torrent rodeado de cursillistas

Josep Jordi Seluy instruyendo a unos alumnos en la mítica Programa 101

Arias era un fenómeno en los “ajuste finos” de la mecánica

Cursillistas de diversa procedencia en acción

La vida del cursillista en la Escuela era fabulosa; personas procedentes de distintos lugares, compartiendo experiencias, disfrutando los fines de semana de las bellezas de una gran ciudad como Barcelona, Montjuïc, Tibidabo, Ramblas, todo a pensión completa, a mediodía en el comedor de Fábrica y por la noche en los lugares próximos a la pensión, hotel o lugar de pernoctación.

Nombres y lugares, algunos ya desaparecidos como Saboya, Antibes, Oria, Mayordomo, eran los habituales. Todo ello hacía que la estancia en Barcelona fuera un estímulo personal muy grande que se proyectaba profundamente en la personalidad del asistente.

Restaurante Oria frecuentado por los cursillistas.

Asistir a cursos era el camino necesario para la promoción profesional y económica. En la práctica, el sentimiento de camaradería era tal que ante problemas técnicos en el día a día de su Sucursal que se recurría frecuentemente a los compañeros de curso para resolver dudas con total confianza antes que llamar al STAC Central.

El reencuentro en otros cursos, reforzaba vínculos amistosos y el desarrollo de una cohesión social que repercutía en la buena marcha laboral del empleado en el puesto de trabajo. La política de la Empresa en esta materia siempre ha sido facilitar la educación permanente, programando anualmente un Plan de Formación orientado a las disciplinas técnicas y humanas con objeto de cubrir las necesidades de las distintas áreas profesionales.

Eusebio también afrontó esa etapa inicial para conocer de cerca la realidad en la que se habría de ver comprometido para asumir las funciones de mando en cualquiera de las Sucursales del país, que no eran otros que la implicación de los mandos del Servicio Técnico en la gestión de la Empresa, basados en la existencia de una buena comunicación mando-empresa que posibilite que los objetivos empresariales sean conocidos y controlados por todos, de manera que los esfuerzos se dirijan hacia donde verdaderamente son necesarios y también dominar las técnicas de trabajo en equipo, que con los objetivos cada vez más complejos, van siendo imprescindibles.

Enrique Perdiguer, Instructor de Máquinas Escribir Manual y Eléctrica.

Enrique Perdiguer Sabaté se jubiló en 1979. Fueron, poco más o menos, 2.500 mecánicos los que preparó el señor Perdiguer a lo largo de sus 36 años en Olivetti. Ingresó En abril de 1943. Encontró su primer puesto de trabajo en el Departamento de Montaje de Fábrica. Corrían los tiempos de la M-40. Pronto pasó a la Escuela de Mecánicos Montadores. En 1963, aquel Centro pasó a convertirse en  la Escuela STAC y el señor Perdiguer continuó impartiendo sus cursos a los mecánicos de asistencia. En total, 31 años de instructor de toda la gama de máquinas de escribir que Olivetti venía comercializando desde entonces, copiadoras, fotocopiadoras e incluso máquinas de calcular mecánicas. Al cumplirse los 36 años de su día de ingreso, el señor Perdiguer nos dijo adiós en la Empresa. Dejó, entre esos dos millares y medios de mecánicos y de otras muchas otras personas que tuvimos la suerte de conocerle, el mejor de los recuerdos.

   Juan Mª Gallardo, Instructor de Máquinas Contables

  

Juan M.ª Gallardo Matheu, se jubiló algo más tarde con una trayectoria profesional similar a la del Sr. Perdiguer. Dejó finalmente la Escuela cuando ésta se trasladó a Madrid en 1977, incorporándose al STAC Central de Ronda Universidad con el cometido de gestionar la Documentación Técnica de Asistencia a Clientes.

Eusebio tuvo entonces la oportunidad de acompañarle ese día en el Salón de Actos en ocasión de un sencillo pero emotivo homenaje de despedida con los compañeros más próximos agradeciéndole los momentos pasados en la Escuela STAC y en todos los sitios por donde había desempeñado sus cometidos con total implicación y profesionalidad.

Volvemos a los inicios de Eusebio en Olivetti. No sabemos si fue su caso particular pero muchos de nosotros no éramos totalmente conscientes, en el momento de la admisión, de la estructura legal y fiscal de la empresa que nos había contratado pues no veíamos más allá del prestigioso nombre de OLIVETTI.

La primera paga la recibimos de COMESA, acrónimo de “Comercial Mecanográfica S.A.”  empresa participada mayoritariamente por Hispano Olivetti y pronto descubrimos la existencia de otras similares con otros nombres desconocidos.

Una situación análoga resulta con la existencia de RÁPIDA S.A.

Su creación se remonta al año 1929 cuando se constituye en Barcelona por el propio Camilo Olivetti de la HISPANO OLIVETTI, S.A.

 Se procede por entonces al alquiler del local de la Vía Layetana, 37 de Barcelona destinado a sede central de la Empresa y a los servicios comerciales, se alquila también el edificio de la calle Pallars, 105 y 107, para usos industriales, se llega a un acuerdo con la empresa ya existente, Rápida S.A., para el suministro de piezas fundidas destinadas a la fabricación de máquinas de escribir, y se contratan los primeros empleados de fábrica y para la parte comercial y administrativa.

Mientras tanto, la primitiva fábrica HISPANO OLIVETTI, S.A., instalada en la calle Pallars, comienza a producir la máquina de escribir M40 y en el terreno comercial el trabajo es continuo, se contrata personal de ventas, se pone en marcha el taller de reparaciones y servicios administrativos, hasta que llega la gran tormenta de julio de 1936.

Al final de la guerra, el balance de la Sociedad no es alentador en su aspecto económico pero se cuenta con la decidida voluntad de reconstruir todo lo necesario en un ambicioso programa. A tal fin, en febrero de 1940 se constituye la Comercial Mecanográfica S.A. con 3 millones de pesetas de capital, separando la actividad de venta de la puramente industrial, que permanece reservada a la Hispano Olivetti.

A la vez, surge en 1940 la decisión de construir una nueva fábrica que permita un desarrollo en el futuro armónico y orgánico. En 1942 el ministro de Industria Sr, Carceller inaugura el edificio de la Gran Vía.

Mientras, en la calle Pallars, aprovechando la alta calidad de fabricación conseguida en los componentes de fundición, pasan a fabricar máquinas de coser, destinándose un número de empleados adecuado para los procesos de fabricación, venta y asistencia.

La fundación del Stac se produce el 20 de Octubre de 1941 documentada en la Orden Interior Nº 8-41 en la que se decide la creación de una sección autónoma que se llamará SERVICIO TÉCNICO DE ASISTENCIA CLIENTES (STAC) dependiendo de la Dirección Central de Hispano Olivetti.

Según ésta misma dinámica, en 1977 se constituye en España la empresa MHUCONSA “Máquinas Herramientas, Utillaje, Control Numérico S.A.” con sede central en Gran Vía 860 de Barcelona.

Mientras tanto, Eusebio pasó su periodo de formación inicial en la Escuela y posteriores prácticas en el Taller de Barcelona donde se familiarizó con la actividad de asistencia técnica que le facultaría para llevar a cabo cometidos de mando que llegarían de inmediato.

Fachada lateral de Fábrica y tarjeta de la sede Central de entonces.