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Libros y Cine

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Por J. L. Varas.

Literatura y cinematografía; historias que nos interesen, que nos emocionen, que nos hagan pasar un buen rato.

Referencias comprobadas, buenas obras a mi criterio; explicadas para que puedas elegir lo más próximo a tus intereses.

Presentadas siempre junto a la obra de un creador: el autor en el caso de un libro; el director, un actor, el guionista  o cualquier especialista que participe en el caso de una película.

Ese es mi propósito en esta sección. Espero que las opiniones de todos vosotros sirvan para establecer un juicio más amplio que el mío, que será necesariamente limitado.

No hay otra opción tan lúdica y tan efectiva para entender el mundo, como la literatura y el cine.

 

Philip Roth es un importante escritor judío estadounidense. Nacido en 1933, ha sido profusamente premiado, fundamentalmente sus novelas, y es uno de los grandes del siglo XX de la literatura americana.

He leído recientemente su novela Sale el espectro, puramente por casualidad: una amiga con criterio, me la regaló para mi aniversario. Es lo primero que leo de este autor. Lo he pasado bien y puedo aconsejarla. Su lectura es fácil, una buena cualidad para el verano, y está muy bien escrita.

El otro día, un amigo, cuidadoso lector, me hacía un comentario que me dejo sorprendido: “ Desde hace más de treinta años no leo una sola novela, me parece una perdida de tiempo, sólo leo ensayos” Lo dijo con un tono que intentaba, sin éxito, ocultar un cierto complejo de superioridad intelectual. Aunque no le contesté; hubiéramos entrado en una discusión que no me apetecía visto el tono que usó, pensé: “craso error”. Luego me entretuve en desgranar argumentos a favor de leer novelas. Ya sé que hay muchos escritores que piensan que cada vez hay menos lectores de novelas, entre ellos el mismo Philip Roth, pero sería una pena que tuvieran razón. En primer lugar porque si no hay lectores, a la larga no habría escritores de novelas y eso sería una catástrofe. Luego, porque la literatura es imprescindible para entender el mundo y a los hombres. Otra cosa es que la novela esté evolucionando y no puede seguir siendo lo que era cuando no existían los medios de comunicación electrónicos y tantas otras cosas. La gran ventaja de la ficción es que puede ajustar la forma y el fondo de lo que se cuenta, para precisar un mensaje.

Toda la obra de Roth juega  con la autobiografía y la ficción, por eso el personaje que se repite hasta en siete de sus novelas: Nathan Zuckerman, es un afamado escritor, que tiene muchas coincidencias vitales con el propio P. Roth.

En la novela, Zucherman, el afamado escritor, tiene más de setenta años y lleva más de diez viviendo aislado, dedicado al cien por cien a escribir. Un viaje motivado por la visita al urólogo para que le asista de las penosas servidumbres que su operada próstata le hace sufrir, le vuelve al mundo y le proporciona varias experiencias, especialmente con dos mujeres. Una joven, rica y liberal, anti Bus, de la que se enamora o algo parecido y le hacer rememorar la fuerza del deseo y del erotismo. La otra, de su edad, una vieja conocida que permite al autor plantear una intriga literaria. La había conocido cuando él, Zucherman, era un joven escritor y ella la amante de un famoso escritor Lonoff, que por lo visto guardaba un secreto vergonzoso, lo que da lugar a la intriga.

Roth se acerca a los ochenta años, pero mantiene unas capacidades envidiables. El arte permite a muchos artistas aventurarse en edades avanzadas sin renunciar a ser fructíferos.

Uno se pregunta porqué las personas normales no pueden seguir desarrollando un trabajo normal después de una cierta edad. Ahora se está revisando este concepto, pero es sólo porque la sociedad no está segura de seguir manteniendo la creciente población de jubilados. Pero esa es una reflexión para otro apartado. 


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Steven Galloway es un joven escritor Canadiense que ha publicado tres novelas. Las dos primeras fueron galardonadas. La primera “Finnie Walsh (2000) » fue premiada por Amazon en Canada; la segunda “Ascensión (2003)”, obtuvo el galardón: Ethel Wilson Fiction Price. La tercera, publicada en primavera del 2008, editada en español con el título “El Violonchelista de Sarajevo” es la que acabo de leer y ahora os propongo.

Mi amigo, que solo lee ensayos porque las novelas le parecen una pérdida de tiempo, puede hacer la prueba con esta magnífica novela y ver si le añade algo a toda la información científica que haya obtenido en los diferentes ensayos que haya leído sobre la guerra de los Balcanes.

El argumento es sencillo: en una cola frente a una panadería, cae una bomba y mata a 22 personas. Un violonchelista que lo presencia, decide tocar el violonchelo un día por cada víctima. Evidentemente, eso le expone cada día a los disparos de los francotiradores que sitian Sarajevo. Tres personajes: Dragan, Kenan y Flecha, una francotiradora defensora de la ciudad citada, viven como pueden en Sarajevo, piensan, sienten y sueñan en unas circunstancias terribles que están a punto de vencer sus voluntades.

La ficción permite al autor crear una obra que comunica al lector lo que los habitantes de la ciudad sitiada sienten y llegar a entender su comportamiento y su pensamiento en situaciones tan extraordinarias.

 

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